ENTREVISTA A LOS DOCENTES.
Los docentes del tercer ciclo consideran que su relación con los niños repitentes implica la coexistencia de aspectos positivos y negativos que poseen consecuencias a nivel comportamental. En el caso de la relación docente-alumno repitente perciben dificultades tanto por parte de los niños como derivadas de sí mismas. Así, una docente proponía: “Mmm… yo trato de no tener en mi mente que son repitentes, trato de no hacer diferencias, … pero es difícil porque hay una diferencia (…) como que me da la impresión de que les cuesta más acerarse… pero también puede ser que sea yo la que opone resistencia” (Sabrina, 7 años de docencia). Las dificultades se deben también a la violencia verbal de los niños hacia ellas, vista como una estrategia aprendida en el grupo familiar para lograr atraer la atención de los adultos. Si bien estas docentes serían más hábiles que las del primer grupo en la lectura y anticipación de los sentimientos y pensamientos de los niños, ante la dificultad para explicar las agresiones por parte de los niños, sitúan las causas en un contexto ajeno al escolar: “es duro, a veces me cuesta creer que me griten…
En cambio, para las docentes del tercer ciclo la repitencia escolar constituye un procedimiento de carácter situacional y con consecuencias negativas para el niño. Al respecto, una maestra señalaba: “La situación de repetir marca una diferencia con respecto a los compañeros, si se dan cuenta de que algo no lograron (…). Yo no creo que sea bueno y que vayan a aprender más y mejor por repetir. Hubo algo que la escuela no supo ofrecer, tal vez no he sabido cómo enseñar… o algo externo a la escuela como las situaciones familiares, y que jugaron en contra de las posibilidades de aprender de esos chicos; es malo, se vuelven más inseguros” (Carina, 6 años de docencia). Las docentes proponen que las causas del repetir involucran diversos aspectos, incluyendo los referidos a las estrategias docentes de enseñanza lo cual indicaría cierta capacidad de reflexión sobre las prácticas áulicas. Los aspectos mencionados fueron: económicos, familiares, afectivos, académicos, estrategias de enseñanza-aprendizaje inadecuadas. En relación con lo planteado sobre su rol de transmisoras responsables de conocimientos, indican: “si un chico repite hay que hacerse responsable por los resultados, la docente tiene que hacerse responsable y no trasladar todo a la familia y la pobreza”. Cabe cuestionar si estarían asumiendo lo que Alliaud y Antelo (2006) denominaron “mandato salvacionista
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